Este es un espacio abierto a la libre participación de aquellos que eligieron trabajar en el quehacer antropológico. La grave situación de nuestro país obliga a dejar la mera espectación del "estudioso" y avanzar hacia el acompañamiento y participación en las justas causas enarboladas por los pueblos mexicanos contra el neoliberalismo y el oscurantismo fascista. Asimismo, la historia es un arma para sostener nuestra identidad y aprender de procesos sociales pretéritos, por ello también debemos defender decididamente el Patrimonio Cultural (artístico, intangible, arqueológico e histórico). Recordemos que la ultraderecha teme a la ciencia, las artes, la memoria histórica de los pueblos y a la educación pública laica. Hemos pensado que una de los primeros obstáculos a vencer es el cerco informativo. Aquí podrás denunciar toda injusticia cometida en el ámbito de tu desempeño laboral o académico contra etnias y grupos sociales vivos o pretéritos; también convocar a acciones concretas o participar con una reflexión crítica, ensayo o texto teórico útil para la formación de cuadros. AQUÍ TODAS LAS IZQUIERDAS TIENEN CABIDA: DISERTAR Y DISENTIR NO SE ESCRIBEN CON "D" DE DIVISIÓN

jueves, julio 24, 2008

Comunicado de las mujeres agredidas por Onésimo Hidalgo Domínguez

A LAS MUJERES Y HOMBRES QUE CREEN
Y LUCHAN POR LA JUSTICIA Y DIGNIDAD:

Agradecemos a las personas y organizaciones que han creído en nuestra palabra, que nos han acompañado y apoyado en consecuencia con sus acciones, en favor de la lucha por la verdad y justicia, y que se han solidarizado con nuestra causa.

Somos tres de las mujeres agredidas sexualmente por Onésimo Hidalgo Domínguez y consideramos que es el momento de alzar la voz para ser escuchadas, porque nunca es tarde para romper el silencio.

Queremos compartir nuestra palabra públicamente para que las mujeres que están viviendo en silencio la violencia sepan que no son las únicas y que cuando unimos nuestros corazones nos fortalecemos para acabar con esta violencia que vivimos y destruye tanto nuestras vidas.

En nuestro caminar hemos descubierto que la justicia es un derecho por el cual hay que luchar empezando desde nuestros propios espacios cotidianos y experiencias. Queremos parar la impunidad de los agresores como Onésimo Hidalgo. Creemos que es el momento de impedir que las mujeres sigamos siendo agredidas impunemente y hemos decidido no permanecer calladas nunca más.

Deseamos que las historias de abusos y violaciones sexuales hacia las mujeres no sean condenadas al olvido y a permanecer en la soledad y en el sufrimiento de la intimidad del espacio privado, porque eso permite seguir reproduciendo este orden social que nos lástima particularmente más a las mujeres.

Queremos que nuestro mensaje llegue especialmente a las mujeres de las organizaciones civiles, sociales y de comunidades indígenas pues sabemos que hay otros casos de agresiones sexuales que han sucedido y siguen ocurriendo de parte de quien menos lo esperamos, de personas en las cuales se ha depositado la confianza y ocupan una posición de poder mayor que nosotras, lo que nos hace vulnerables a los abusos de estos hombres.

Nuestras experiencias son diferentes, hostigamiento sexual, intento de violación y violación. Son diferentes pero igualmente destructivas en nuestras vidas. La impotencia, el miedo, el enojo, la tristeza que a veces llega a ser depresión, la desesperanza. Estos son sentimientos que tuvimos al vivir las agresiones y que seguimos teniendo, que nos quitan energía para realizar los sueños y proyectos de vida que teníamos antes de estas agresiones.

Las consecuencias en nuestras vidas también son diferentes, pero igualmente negativas. El insomnio, la falta de confianza en los hombres; las pesadillas que no nos dejan tranquilas, los sueños traumáticos que nos despiertan con esa angustia en todo el cuerpo, el terror de encontrarnos con Onésimo en la calle o en lugares públicos. Nos ha costado perder el trabajo o cambiar de ciudad para evitar encontrarnos con Onésimo.

Todo esto lo podemos enfrentar y ahora denunciar públicamente porque somos mujeres fuertes, porque es parte de nuestro proceso de recuperación. Sin embargo, necesitamos el respeto, el acompañamiento, la confianza en nuestra palabra, la solidaridad, oídos y corazones abiertos para que este proceso nos fortalezca en lugar de debilitarnos.

Juntas hemos contactado a otras mujeres que también han sido víctimas de Onésimo. Poco a poco nuestros corazones se han fortalecido para denunciar a Onésimo, pues no es justo que nosotras y las otras mujeres que hemos luchado por la libertad y justicia nos encontremos a lado de personas como él, que nos dañaron e intentaron cortar nuestras alas. Decidimos salir y sanar, por eso nos atrevimos a romper el silencio.

Cuando leímos sus testimonios, supimos que no somos las únicas, que hay otras mujeres y queremos decirles que no están solas, que nosotras las entendemos, que busquen ayuda, que lo platiquen en sus espacios de confianza. Les enviamos un abrazo, porque al conocer sus testimonios esa fue una de las reacciones, querer abrazarlas y encontrarnos, conectarnos con lo que hemos vivido y sentido. Respetamos su decisión de guardar silencio, al igual que esperamos respeto hacia nuestra decisión de hablar.

Atreverse a romper el silencio cuesta mucho trabajo, pues la vergüenza y el miedo de ser señaladas por la sociedad pesa mucho, tememos expresiones y juicios como: “pobrecita, miren ahí está la violada, la acosada o la abusada.”, “si no dijo nada es que no quiso defenderse, ella tiene la culpa”, “¿será cierto?” Como fuimos víctimas, estuvimos vulnerables como para permitir ser juzgadas cuando el que debe ser juzgado es el agresor.

Onésimo Hidalgo, haciendo uso de la confianza depositada en la institución en que trabajaba y en su trayectoria política de izquierda, a favor de la población pobre y de los zapatistas, ha cometido durante muchos años las más reprobables atrocidades contra mujeres.

Con nuestra palabra queremos poner un alto a la actividad criminal encubierta de labor altruista y social de ese señor. Confiamos en que nuestra palabra será escuchada por las organizaciones sociales que trabajan para construir la dignidad, la paz y la justicia a favor de los derechos humanos y de los pueblos indígenas.

Esperamos que nuestra experiencia pueda ayudar para que nunca más vuelvan a ocurrir hechos de violencia en nuestros espacios alternativos, pues no lo serán realmente si con el silencio somos cómplices de los delitos de algunos integrantes, compañeros y líderes de nuestras organizaciones.

Nuestros nombres no aparecen en este documento por razones de seguridad, pero contamos con el respaldo de personas y organizaciones que confían en nuestra palabra y lo han firmado.
-- Compañeras del Observatorio de GéneroMarla Gutiérrez, Guadalupe Cárdenas, Lula Pérez, Gladis Alfaro, Marissa Revilla, Martha Figueroa, Marta Mendoza, Adela Bonilla, Nieves Capote, Adriana Luna, Adriana Alcázar, Norma Iris Cacho, Yolotzin Aguirre, Yolanda Castro, entre otras
ogenero@gmail.com
-- "Mi cuerpo es mi territorio, mi libertad y mi responsabilidad"

Comunicado de La Otra Jovel, sobre la detención de Víctor Manuel Escobar en Cruztón, Venustiano Carranza, Chiapas

COMUNICADO DE LA OTRA JOVEL, SOBRE LOS HECHOS QUE DERIVARON EN LA DETENCIÓN DE NUESTRO COMPAÑERO VÍCTOR MANUEL ESCOBAR, EN LA COMUNIDAD DE CRUZTÓN, MUNICIPIO DE VENUSTIANO CARRANZA, CHIAPAS.
A 23 de julio de 2008

Hechos (Narrados por los observadores de Derechos Humanos, presentes en el lugar)
A las 7.30 horas, un grupo de observadores de Derechos Humanos Internacionales, adherentes a la Otra Campaña y los hombres y mujeres de la comunidad de Cruztón, nos dirigimos a la milpa para que los hombres pudieran trabajar en ella y limpiar el manantial. Debido a agresiones anteriores, se solicitó nuestra presencia mientras se realizaba la tarea de limpieza. Nuestra función consistió en observar y documentar las posibles agresiones y violaciones de Derechos Humanos que pudieran ocurrir.

Llegando a la milpa, nos dividimos en tres grupos: uno con los trabajadores que limpiaron el manantial y luego trabajaron la milpa, y otros dos grupos con las mujeres, que se situaron entre el campamento de los policías y civiles (campesinos priístas de la comunidad de San José Cerro Grande I, que disputan la propiedad del predio), y el grupo de hombres que trabajaban la milpa. A las 8.20h, un grupo de policías se acercó al primer grupo de mujeres para preguntar el motivo de nuestra presencia en el predio. Las compañeras y compañeros contestaron que sólo venían a limpiar: “sólo venimos a trabajar, no venimos a agredir a nadie, y pedimos ser respetados”. Un miembro de la policía respondió que “esta es una nación libre en la cual no se prohíbe a nadie pasear”, y manifestó que su función es sólo la de protección y evitar confrontaciones entre campesinos. Al mismo tiempo, otro policía iba preguntando los nombres de las personas y diciendo que “habrá que mirar si alguien tiene órdenes de aprehensión” y que llegarían helicópteros de refuerzos.

La mañana transcurrió sin más incidentes y los hombres pudieron limpiar el manantial y trabajar en la milpa. A las 12.30h terminó la jornada de trabajo y nos juntamos en el manantial para hacer un descanso. Allí tuvimos noticia de la llegada de refuerzos y se decidió regresar rápidamente a la comunidad para evitar cualquier tipo de enfrentamiento o confrontación.

En la comunidad, cuando los observadores estábamos comiendo, a las 14.30h, nos avisaron de que policías se estaban acercando y pidieron nuestra presencia. Fuimos a un pequeño cerro situado dentro del territorio de la comunidad que limita con el predio disputado. Desde ese punto, pudimos ver como numerosos policías estaban rodeando el cerro y tomando posiciones. Los acompañaban civiles y el Fiscal del Distrito Centro. El comandante de la policía informó de la presencia del “Ministerio de Justicia” y preguntó si alguien quería bajar a hablar con él, pero se decidió que no. Los policías iban armados y llevaban varias cámaras de video, con las que estuvieron grabando un rato.

A las 15 en punto el Fiscal del Distrito dio la orden a los policías de concentrarse y subir al cerro. Mientras subían, el comandante gritó “¡agarren a los gringos!”. Ante la amenaza –pues supusimos que se dirigía a los observadores-, quisimos retirarnos, pero no dio tiempo a marcharse y ya agarraron a Víctor Manuel Escobar y a otro observador. Víctor Manuel se encontraba de pie con las manos en alto y manifestó que estábamos allí pacíficamente, pero de todos modos se lo llevaron sin que él opusiera ninguna resistencia. Eran exactamente las 15.05. Mientras se lo llevaban, el Fiscal siguió dando órdenes de detener a los observadores y quitarles las cámaras de video y fotografía. Las mujeres preguntaron el porqué de su presencia y el Fiscal dijo enojado “no debieron meter a los gringos en eso”. Al mismo tiempo, empezó a agredir a gente de la comunidad, así como a observadores, empujándoles hacia los policías para que se los llevaran. Llegó el punto en que el Fiscal agarró una pala que se encontraba en el suelo y empezó a golpear a una persona de la comunidad, que cayó al suelo indefensa. Otra persona de la comunidad quiso sujetar al Fiscal para detener la agresión, pero se resbalaron y ambos cayeron rodando cerro abajo. Mujeres de la comunidad se acercaron a los policías tratando de dialogar y evitar que se llevaran a más gente, pues estaban agarrando a todos los observadores que estaban en el lugar. Viendo la caída del Fiscal y que la gente estaba preocupada porque se habían llevado a un observador, Víctor Manuel Escobar. El comandante quiso calmar la situación y empezar a dialogar. Afirmó que a cambio de la radio que habían perdido, “les devolvemos a los señores”. Mientras tanto, el resto de policías iba retrocediendo lentamente. Viendo eso, la comunidad no confió en que iban a cumplir su palabra. Los policías se replegaron y se fueron hacia abajo. La gente de la comunidad gritó “devuélvanos a nuestro compañero” y el comandante, en respuesta, le quitó el arma a un policía y empezó a disparar. Todos empezamos a correr. Luego nos dimos cuenta que era gas lacrimógeno por el escozor en los ojos, cara y garganta. Contamos aproximadamente nueve disparos y encontramos siete cartuchos de gas.

Para finalizar su retirada, escuchamos disparos al aire.

A esta asamblea de La Otra Jovel se comunicó el compañero Víctor Manuel Escobar, quien refiere que: el vio llegar a la camioneta donde lo tenían esposado, a una persona lastimada. Y ya en la cárcel, se enteró que era el agente del Ministerio Público, del que lo acusan haber lesionado.

Ante estos hechos DENUNCIAMOS:
1. La invasión de la comunidad Cruztón, por parte de los miembros de la Policía Estatal Preventiva y Ministerio Público.
2. La violencia con la que dicho cuerpo de seguridad incursionó en la comunidad amenazando a hombres, mujeres y niños, campesinos y observador@s de la Otra Jovel desarmados.
3. La detención arbitraria e injustificada de nuestro compañero Víctor Manuel Escobar, adherente de la Otra Campaña en San Cristóbal de las Casas.
4. La agresión cometida contra Adulfo Pérez Vázquez, campesino de la comunidad de Cruztón, que fue empujado por la falda del cerro por el fiscal Carboney, provocándole una herida en la cabeza.
5. La intimidación de la que fue objeto toda la comunidad de Cruztón y los adherentes de la Otra Jovel que acudimos allí de manera pacífica, en calidad de observador@s

Condenamos:
1. La violencia y el arresto que sufre el compañero Víctor Manuel Escobar, adherente de la Otra Campaña en San Cristóbal de las Casas.
2. Las agresiones físicas y morales hacia los miembros de la comunidad (aclarando que además del compañero Adulfo, existen otras compañeras y compañeros con lesiones) al igual que las recibidas por los observadores de la otra Jovel.

Exigimos:
1. La liberación inmediata e incondicional de nuestro compañero Profesor Víctor Manuel Escobar, adherente a la otra campaña.
2. Cese inmediato a la violencia contra los habitantes de la comunidad de Cruztón y que se respete su derecho legítimo de poseer su territorio.
3. Se proceda a la reparación de daños causados en agravio de la comunidad Cruztón.


¡Libertad a los presos políticos y de conciencia!
¡La tierra no se vende, se trabaja y se defiende!
¡Viva la Otra campaña!


Asamblea de adherentes de la Otra Jovel