Este es un espacio abierto a la libre participación de aquellos que eligieron trabajar en el quehacer antropológico. La grave situación de nuestro país obliga a dejar la mera espectación del "estudioso" y avanzar hacia el acompañamiento y participación en las justas causas enarboladas por los pueblos mexicanos contra el neoliberalismo y el oscurantismo fascista. Asimismo, la historia es un arma para sostener nuestra identidad y aprender de procesos sociales pretéritos, por ello también debemos defender decididamente el Patrimonio Cultural (artístico, intangible, arqueológico e histórico). Recordemos que la ultraderecha teme a la ciencia, las artes, la memoria histórica de los pueblos y a la educación pública laica. Hemos pensado que una de los primeros obstáculos a vencer es el cerco informativo. Aquí podrás denunciar toda injusticia cometida en el ámbito de tu desempeño laboral o académico contra etnias y grupos sociales vivos o pretéritos; también convocar a acciones concretas o participar con una reflexión crítica, ensayo o texto teórico útil para la formación de cuadros. AQUÍ TODAS LAS IZQUIERDAS TIENEN CABIDA: DISERTAR Y DISENTIR NO SE ESCRIBEN CON "D" DE DIVISIÓN

jueves, marzo 20, 2008

Sobre las agresiones al pueblo Wixarita

La Jornada 23/02/08
Quieren seguir siendo como son
Ricardo Robles O.


Vaya, antes que otras palabras, una de admiración para los compañeros wixaritari, palabra que quiere ser también un saludo a su entereza.
Muchas veces los proyectos decididos desde otra cultura y oficinas lejanas, terminan por imponerse contra la voluntad indígena comunitaria. Los casos de actas falsas y asambleas amañadas, cuando no de sobornos a tres indígenas con cargo agrario, han sido frecuentes. En los ejidos y comunidades agrarias del país se recuerdan esos casos en que fue burlada la comunidad con formalidades falsas que luego exhibieron documentos legales como respaldo a las imposiciones. Eso, dicho sea de paso, es además prueba de la habilidad requerida en un funcionario. Saber timar a los indios es motivo de ascenso, dice la historia. De esta realidad, tenemos recuerdos y pruebas sobradas quienes hemos acompañado prolongadamente a las comunidades.
Por todos los indicios, tal parece ser el caso de los documentos exhibidos por las autoridades en los que legalmente consta que la carretera Huejuquilla-Amatitán fue autorizada por las autoridades agrarias de Santa Catarina Cuexcomatitlán. Así lo denuncian los comuneros. Ellos no aprobaron tal proyecto en sus asambleas. Han detenido el trabajo de la maquinaria pesada y en plantón impiden la construcción de la carretera.
Los wixaritari han dado sus razones, pero no son escuchados por los funcionarios, que han pasado a recitar su oferta de espejismos. Eso de sus sitios sagrados, de que el turismo invada sus celebraciones o que los ejércitos no respeten los centros ceremoniales, no son asuntos a considerar. Eso de que se propicie el saqueo de los recursos que las comunidades necesitan para seguir viviendo, puede pasarse por alto. Eso de la contaminación del agua y el medio ambiente, ni se registra ni se responde. Eso de que el pastoreo se dificulte y los accidentes se multipliquen, que el territorio comunitario quede dividido, que la inseguridad y el abigeato aumenten, etcétera, no son argumentos para los funcionarios. Ellos hablan de la carretera como un beneficio sin mal, indiscutiblemente tal, de facilidad de transporte de personas y productos, de agilidad para movilizar enfermos, hablan de beneficios económicos... hablan de lo que ellos necesitarían si vivieran en el territorio indígena y sólo con los recursos indígenas.
Quizá los gobiernos y sus agentes no pueden escuchar, y menos responder, porque no pueden comprender que los indígenas sean y quieran ser diferentes. Mientras los nuevos invasores hablan de explotar recursos, los indígenas hablan de cuidarlos. Los funcionarios ofrecen posibles beneficios económicos, los indios defienden sus tradiciones sagradas. Unos prometen un endeble futuro asalariado, los otros piensan su vida en libertad. Y mientras los indígenas captan y valoran los mensajes con siglos de experiencia, los otros los tildan de retraso, de ignorancia, de testarudez, porque no pueden comprender la cosmovisión india.
Verdad es que muchas veces las comunidades terminan cediendo. En parte por probar las ventajas y facilidades prometidas, en parte para no enfrentar en desventaja a los gobiernos. Es un antiguo mecanismo de resistencia condescendiente que los mantiene vivos pese a siglos de choque. Su cultura, como todas, va en transformación perpetua. Los cambios, de por sí, no son ganancia o pérdida, selectivamente los van adoptando al tratar de conservar el sentido hondo del vivir humano. Algunos ven los perjuicios que una carretera trae y pese a ello la aceptan o toleran.
Ahora los wixaritari, dignamente, se plantan en resistencia. Saben bien que los servicios de salud son falsos, porque así lo han vivido discriminados en clínicas rurales y urbanas. Hay casos bien recientes que son patéticos. Saben que las ganancias económicas serán para otros y no para ellos, que para ellos viene el despojo, el empobrecimiento mayor, la división sobre su unidad, el deterioro de su cultura, la profanación de lo sagrado, la pérdida de su hondo sentido de la existencia humana. Por eso quieren seguir siendo como son.
Mientras tanto, faltos de destrezas y herramientas interculturales, seguros en su fe financiera y corrupta, los gobiernos siguen sin entender. No oyen porque no quieren oír, ni quieren saber cómo.
Sólo falta que también ahí, en la zona huichola, implementen su guerra de sicarios paramilitares, como lo van haciendo por todo el país. A fuerza de miedos inconfesados, debilidad política y pobreza humana, ya no saben hacer otra cosa.

La Jornada 24/02/08



Imposición gubernamental sobre el pueblo wixarika
Juan Cosío Candelario
(Vocero de Tuapurie y miembro de AJAGI)

Nadie ha solicitado una carretera, al menos las autoridades que la promocionan no han enseñado el documento de solicitud de una obra que está dañando profundamente a la madre tierra, donde hay lugares, animales y plantas sagradas. Desde que la comunidad de Tuapurie (Santa Catarina Cuexcomatitlán) supo que se construiría una carretera que pasaría por su territorio buscó información, ya que no se le pidió su aprobación para la construcción de ese proyecto carretero.
Por eso los malos gobiernos han insistido mucho en que los pueblos indígenas somos objetos y no sujetos de nuestro propio destino. El gobierno hace proyectos sin tomarse la molestia de recabar la opinión de los afectados directamente, argumentando “el bien y el progreso”, cuando en realidad lo que busca es desmembrar la organización interna y saquear las tierras, montes y aguas que existen en su territorio. Nosotros los wixaritari no queremos ese progreso, nosotros queremos una relación respetuosa con la madre tierra que está viva.
El 9 de septiembre de 2007 en una reunión extraordinaria para tratar temas de la cultura wixarika (huichol) en la localidad de Keuruwita (Las Latas), dentro de la comunidad de Tuapurie, se presentaron el secretario de Desarrollo Urbano en Jalisco (Sedeur), el delegado en la entidad de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y los presidentes municipales de Bolaños y Huejuquilla el Alto, los dos de Jalisco. Les informaron a los asistentes que estaba en proceso la construcción de una carretera que cruzaría por las tierras comunales de Tuapurie, afectando 19 kilómetros aproximadamente y que traería “muchos beneficios”. Es importante señalar que esta visita de los funcionarios se hizo pasando apenas unos pocos días de que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) declarara que ese tramo carretero quedaba suspendido por presentar inconsistencias ambientales.
Los comuneros les contestamos que no fuimos consultados desde un principio, que no estábamos de acuerdo con ese proyecto y que no éramos mayoría en esa asamblea para tomar una decisión; acordamos discutirlo en la próxima asamblea ordinaria donde estuviera presente la mayoría y decidir si se aceptaba o rechazaba la carretera.
En la asamblea ordinaria de Tuapurie el 11 de noviembre del 2007 se supo que las autoridades agrarias fueron presionadas, perseguidas y hostigadas por los presidentes municipales de Bolaños, Mezquitic y Huejuquilla, acompañados con gente de la CDI y policías municipales, para firmar documentos que daban la anuencia para que se construyera la carretera. La asamblea, que es la máxima autoridad en la comunidad, desconoció lo que firmaron las autoridades, ya que se obtuvieron de forma ilegal, y emitió un documento que exigía a las autoridades involucradas que informaran a la comunidad al respecto, que entregaran el estudio de impacto ambiental y el cambio de uso de suelo. Se entregó al gobernador de Jalisco, al director de la Sedeur, a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Jalisco y a la delegación de la Profepa.
Tres meses después, el 11 de febrero de 2008, la asamblea comunal decidió sesionar en el paraje denominado Ciénega de los Caballos, parando pacíficamente la maquinaria que estaba destruyendo la naturaleza para construir la carretera, y exigiendo se presentaran los funcionarios que la promovieron para decirles que cancelen la obra porque la comunidad, a través de su asamblea, no ha autorizado la carretera; hasta ahora los funcionarios titulares no han querido dar la cara a la comunidad.
Un documento que evidenció la forma como opera el gobierno para imponer sus proyectos a como dé lugar fue que elaboró una segunda convocatoria y su respectiva acta de asamblea apócrifas, es decir, falsificó esos documentos e indujo a las autoridades agrarias a firmarlas y sellarlas. Por estos hechos la comunidad demanda que sean investigados los responsables, destituidos de sus cargos y se les finquen responsabilidades.
Después de que la asamblea detuvo la carretera, el gobierno no ha hecho más que hostigar nuestro plantón con la visita constante de policías y el sobrevuelo de helicópteros militares; asimismo el presidente de Bolaños ha declarado que “quieran o no los huicholes, vamos a meter proyectos ecoturísticos”, mientras Emilio González Márquez asegura que no detendrá la carretera, que insistirá “hasta que convenza a los huicholes”
Las declaraciones y acciones del Estado mexicano son una amenaza de despojo, basadas en el desprecio a los pueblos originarios. A pesar de eso, hoy los pueblos indígenas seguimos vivos, despiertos, atentos y organizados, tejiendo redes y espacios como el Congreso Nacional Indígena.

lunes, marzo 17, 2008

La ultraderecha violenta a la Escuela Nacional de Antropología e Historia

El gobierno espurio, ilegítimo de origen, reproduce su esquema fascista en la ENAH al designar a Alejandro Villalobos como director de la escuela a pesar del visible rechazo de la comunidad.
Villalobos es sostenido con todo el cinismo del mundo por el director del INAH a sabiendas de que como arqueólogo... es un mediocre arquitecto.
Con el perfil del director espurio de la ENAH -igual que el pelele jefe de su jefe-, lo que la ultraderecha ignorante quiere señalar es que se privilegiará la conservación de sitios arqueológicos sobre la investigación: el perfil de egreso de las futuras generaciones de antropólogos será la de simples guías de turistas o cronistas de las "folkclóricas costumbres" de "nuestros inditos".
Con lo que no cuentan estos sombríos personajes es con que prevalecerá, pésele a quien le pese, el espíritu de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, que siempre se ha distinguido por acompañar, difundir e investigar los procesos sociales de los pueblos no sólo de México, sino del mundo, contra la injusticia y la represión de los Estados totalitarios como el que ahora padecemos.
Ello al margen de que insistamos en la búsqueda de la autonomía de la ENAH, única en América Latina, pues en ella convergen diferentes disciplinas antropológicas, razón por la cual constituye una de las instituciones de educación superior de más alto prestigio, mismo que debe ser aquilatado en la búsqueda de modificar la figura de la Escuela, para que pueda convertirse en Universidad Autónoma con todos los beneficios académicos que ello conlleva, incluyendo, por supuesto, el que ningún funcionarete designado por gobiernos ilegítimos, arbitrariamente imponga a personajes mediocres e incapaces como directivos de la institución, sin consideración alguna sobre el alto perfil académico requerido para la naturaleza del puesto.
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La Jornada 8 de febrero de 2008
Imposición en la ENAH
Gilberto López y Rivas

La Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) es la prestigiada alma mater de numerosos científicos sociales mexicanos-latinoamericanos y de otras latitudes que se formaron en sus aulas con una concepción crítica y de compromiso social, con una historia de participación en los movimientos populares de nuestro país y de Nuestra América, y con una práctica de autogobiernos que a partir del influjo renovador del movimiento del 68 se impusieron de facto desde los años 70 a las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), su dependencia jerárquica institucional. En efecto, desde antes de instalarse en su sede actual en los terrenos de Cuicuilco (1979), el triunfador en elecciones universales, directas y secretas era reconocido por el INAH. Por cuatro años (1980-1984) a mí me correspondió ser el segundo director electo por la comunidad y después, nombrado institucionalmente por el connotado historiador Gastón García Cantú, quien –por cierto– en todo momento respetó la autonomía de la ENAH.
Sin embargo, a partir de la puesta en práctica de un controvertido Reglamento General Académico –a finales de los 80 y en el contexto de los retrocesos democráticos neoliberales– se establece una ponderación de los votos por sector y la presentación de una terna de la cual el director del INAH designa al director de la escuela. A pesar de esta regresión en el método electoral, se continuó la elección de los directores y aunque no siempre los “designados” representaron opciones gratas a los ojos de las respectivas autoridades del INAH, éstas tuvieron la “sensatez” de nombrar a quienes la comunidad había elegido por mayoría.
El proceso de auscultación por votación ponderada para elegir director de la ENAH para el periodo 2008-2011 lo inició su Consejo Técnico desde la segunda semana de julio de 2007. Se inscribieron tres candidatos que en términos generales representaban los intereses y expectativas de la comunidad: el historiador Gumersindo Vera, la antropóloga física Patricia Hernández y el arquitecto-arqueólogo Alejandro Villalobos. Hubo un significativo debate programado para los dos turnos el 13 de septiembre –cinco días antes de las votaciones–, en el que los tres candidatos se comprometieron ante el auditorio reunido a respetar el voto mayoritario y no aceptar una investidura sin este aval democrático. Villalobos, incluso, llegó a afirmar que él “tiene hijos y que no podría verlos a la cara si aceptaba el nombramiento sin haber ganado la votación”.
Finalmente, aunque el proceso electoral ponderado y general dio como ganador al candidato Vera, por primera vez en ya casi tres décadas, el director general actual del INAH, Alfonso de Maria y Campos, se inclinó por habilitar a Villalobos, quien olvidó convenientemente sus reticencias éticas electorales y aceptó el nombramiento el 12 de diciembre.
El día 13 de ese mes se dio la primera protesta en las oficinas centrales del INAH en la que su secretario técnico, Rafael Pérez Miranda, expuso a los inconformes el argumento de la legalidad formal de la designación de Villalobos, sin tomar en consideración compromisos anteriores, los usos y costumbres de la ENAH y demostrando una total incomprensión de las reglas del juego no escritas a lo largo de tantos años. La segunda protesta fue el día de la entrega de premios INAH el 17 de diciembre, cuando los policías del Museo Nacional de Antropología impidieron la entrada de los inconformes.
Desde que comenzó el semestre escolar en enero, se reanudaron tanto las acciones opositoras como los intentos por parte de las autoridades por legitimar la imposición de Villalobos. El movimiento de protesta clausuró simbólicamente las oficinas de la dirección y de la secretaría académica de la ENAH, que hasta ahora permanecen cerradas. Villalobos, por su parte, insiste en sus pretensiones de dirigir una institución que claramente no le dio el apoyo mayoritario. El día 9 de enero en que la plana mayor del INAH y sus invitados llegaron a dar “posesión” a Villalobos, se clausuraron los dos principales accesos a la ENAH; no obstante, al estilo Felipe Calderón, las autoridades del INAH, encabezadas por De Maria y Campos, entraron por la puerta de atrás, y en medio de los gritos de “fuera” y “espurio” intentaron bochornosa e infructuosamente hacer una ceremonia que diera cauce a la dirección ilegítima.
Ante ese evidente fracaso de las autoridades, el miércoles 30 de enero intentaron habilitar al director espurio instalando el Consejo Académico con el espaldarazo de Pérez Miranda, pero hubo una protesta con consignas alusivas e incluso un mariachi que cantó Las Golondrinas a Villalobos. El jueves 31 de ese mes, Rafael Pérez Miranda convocó a una reunión con objetivos de respaldo a la medida autoritaria en el Museo Nacional de Antropología con los profesores de tiempo completo; sin embargo, acudieron en su mayoría docentes temporales opositores que tampoco avalaron la “legalidad” de la investidura.
Desde el 9 al 13 de enero se realizaron asambleas de estudiantes, trabajadores y profesores para discutir y pronunciarse respecto al conflicto, y a partir del 14 de ese mes se conformó una asamblea general que después se convirtió en “permanente”. Se han expresado y escuchado las diferentes voces y se han tomado decisiones mayoritarias en lo que toca a las demandas centrales consensuadas: contra la imposición de Villalobos como director de la ENAH, por la modificación de su reglamento y la reposición del proceso electoral con reglas definidas, diálogo directo con el director general del INAH para resolver el conflicto, y, sobre todo, por la defensa de la Escuela Nacional de Antropología e Historia como una institución de educación superior democrática y pública.